
Los
científicos de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, y de la Columbia
Británica (Canadá) hallan por accidente un remedio contra el cáncer al
descubrir que la proteína de la malaria puede ser eficaz en la lucha contra la
plaga de nuestro siglo.
Inicialmente
la investigación científica estaba destinada a buscar una vacuna capaz
de proteger a las mujeres embarazadas de la malaria, una enfermedad
que puede dañar gravemente la placenta. Por pura casualidad hallaron que las
proteínas de la malaria pueden acabar con las células cancerígenas. De esta
forma, la vacuna contra la malaria podría inyectarse a las células cancerosas y
con ayuda de una toxina, eliminarlas, informa la revista Cancer
Cell.
La
explicación estriba en que el carbohidrato que facilita que el parásito de la
malaria se una a la placenta de las mujeres embarazadas es igual a uno que se
halla en las células cancerosas. El carbohidrato, a su vez, garantiza el rápido
crecimiento de la placenta y cumple la misma función en las células cancerosas.
La
investigación en torno a las sorprendentes semejanzas se ha prolongado durante
un largo período de tiempo. "En unos meses este órgano puede crecer a
partir de unas pocas células hasta alcanzar un peso de aproximadamente un
kilogramo", afirma Ali Salanti de la Universidad de Copenhague. Así, la placenta proporciona al
embrión oxígeno y alimentos de forma similar a lo que ocurre en las células
cancerosas.
Los
investigadores esperan poder realizar pruebas en los seres humanos en los
próximos cuatro años, ya que los estudios podrían avanzar el descubrimiento de
una cura contra el cáncer.
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