
China está
sometiendo a pruebas nuevos misiles balísticos intercontinentales, negociando
con Rusia la compra de los motores de cohetes que fueron rechazados por EE.UU.
debido a las sanciones. 'The Diplomat' opina que el Congreso debe reconsiderar
su decisión ya que podría suponer un considerable daño a la seguridad del país.
En agosto, por cuarta vez desde 2012, China puso a
prueba un nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) provisto de dos ojivas
artificiales, escribe la
revista en línea The Diplomat, señalando que la posibilidad de lanzar múltiples
ojivas en un misil es "un avance tecnológico significativo y
excepcionalmente peligroso".
Más aún, si China
continúa modernizando sus capacidades de lanzamiento de ICBM o lo complementa
con motores de cohetes rusos, que a su vez podrían suponer un paso hacia
adelante en la exploración espacial, esto podría llevar a un resultado
"desestabilizador política y militarmente", advierte el autor del
artículo, Kent Johnson. Y es que en la práctica, China ya ha empezado a
negociar con Rusia la posibilidad de comprar motores de carga pesada, de los
cuales se destacan los RD-180, que durante años estuvo comprando EE.UU., hasta que
se impusieron las sanciones.
A no ser que el
Congreso actúe rápido, el acceso chino a los motores rusos de carga pesada,
podrían "suministrar un sistema de misiles balísticos robusto a una nación
no tan amigable para los intereses de seguridad nacional de EE.UU.",
opina Johnson. "Estos motores rusos fortalecen el doble nuestra
seguridad nacional, ayudándonos a controlar el cielo y evitando que otros lo
utilicen para fines hostiles", señala el autor.
Lo que podría
hacer el Congreso es revisar la lista de sanciones impuestas a Rusia para
seguir colaborando en el tema de los motores de cohetes de carga pesada. De
este modo, EE.UU. podría asegurar su acceso a las órbitas que necesita, y a las
que no puede acceder sin los motores rusos, y en caso de que China quiera crear
un arsenal de ICBM con ojivas nucleares, esto no la animaría a hacerlo con la
tecnología rusa, concluye Johnson.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario