Documentos
secretos filtrados este jueves revelan detalles de las operaciones
estadounidenses con aviones no tripulados en Afganistán, Yemen y Somalia, y
advierten de que pueden ser contraproducentes y provocar un gran número de
víctimas civiles.
Los documentos secretos, filtrados por un funcionario
de inteligencia sin identificar y publicados por 'The Intercept',
"detallan el funcionamiento interno del programa de asesinatos del
Ejército estadounidense en Afganistán, Yemen y Somalia" y ofrecen "una
mirada sin precedentes a las guerras de drones de Obama".
El funcionario,
que quiso mantener su anonimato debido a la fuerte persecución a la que el Gobierno
somete a los informantes, asegura que la gente tiene derecho a conocer el
proceso de colocar a personas en listas y asesinarlas por órdenes de miembros
del Gobierno de EE.UU.
"Es una manera muy elegante y eficiente de llevar
a cabo la guerra, sin los enormes errores de invasión de tierra de Irak y
Afganistán", dijo la fuente a 'The Intercept'.
"Pero a
estas alturas, se han vuelto tan adictos a esta máquina, a esta forma de hacer
negocios, que parece que cuanto más tiempo se les permita seguir operando de
esta manera, más difícil será apartarlos de ella", agregó.
El paquete de
documentos contiene dos series de diapositivas que detallan las operaciones con
aviones no tripulados del Ejército estadounidense en Somalia y Yemen entre 2011
y 2013, llevadas a cabo por el grupo secreto Task Force 48-4.
La
estadística de los asesinados
De acuerdo con
una de las diapositivas, hasta junio de 2012, el presidente Obama había
autorizado a las fuerzas de operaciones especiales el asesinato de 16 personas
en Yemen y cuatro en Somalia.
Sin embargo, estas estadísticas parecen referirse solo
a los objetivos aprobados en el marco de la Autorización para el Uso de la
Fuerza Militar de 2001, sin incluir las operaciones de la CIA, señala 'The Intercept', agregando
que, según los datos de la Oficina de Periodismo de Investigación, tan solo en
2012 más de 200 personas murieron en las operaciones en Yemen y entre cuatro y
ocho, en Somalia.
"Culpables
de asociación"
Documentos adicionales sobre las operaciones con
drones en Afganistán muestran que el Gobierno de Estados Unidos ha clasificado
a personas no identificadas que murieron en los ataques con aviones no
tripulados como "enemigos muertos en combate" aunque no eran los
objetivos previstos, para de esta manera tapar la verdadera cifra de bajas civiles.
De hecho, entre
otras conclusiones, los documentos indican que el número de las muertes no
intencionadas en los ataques aéreos es a veces muy superior al de los objetivos
previstos.
Se han vuelto tan adictos a esta máquina, a esta forma
de hacer negocios, que parece que cuanto más tiempo se les permita seguir operando
de esta manera, más difícil será apartarlos de ella
Así, los
documentos que describen la operación Haymaker, una campaña especial en el
noreste de Afganistán, muestran que los ataques aéreos de EE.UU. mataron a más
de 200 personas entre enero de 2012 y febrero de 2013, pero solo 35 de ellas
eran los objetivos previstos.
"Cualquiera
que sea sorprendido en las inmediaciones es culpable de asociación",
denuncia el informante.
Además, los datos
filtrados muestran que los militares se han enfrentado a "déficits
críticos" de tecnología y capacidad para encontrar a sospechosos de
terrorismo en Yemen y Somalia, lo que demuestra que los recursos de
inteligencia de Estados Unidos son limitados.
"No
tienen derechos. No tienen dignidad"
La mayoría de las
misiones se basan en la inteligencia de señales (SIGINT, en inglés), desde los
metadatos telefónicos hasta las intercepciones de señales.
Según el
informante, los errores de la información de inteligencia, a menudo
proporcionada por fuentes locales, es la causa principal de las víctimas
civiles.
Asimismo, revela
que los equipos de operaciones especiales deshumanizan a las personas que son
blancos de ataques aéreos para que sea más fácil evitar cuestiones morales.
"No tienen
derechos. No tienen dignidad. No tienen humanidad", explica el informante
agregado que "ni siquiera se refieren a ellos por su nombre real".
"Esta
explosión escandalosa de vigilancia —de vigilar a las personas, trasegarlas y
apilarlas en las listas, asignándoles números, asignándoles 'tarjetas de
béisbol', asignándoles sentencias de muerte sin previo aviso, en un campo de
batalla en todo el mundo— estaba mal, desde el primer momento", lamenta el
informante.
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